Con motivo del Año Internacional de los Pastizales y el Pastoreo, a lo largo de 2026 se están celebrando numerosos encuentros para fortalecer las voces de las personas pastoralistas en los espacios de toma de decisiones, tejer redes y colaboraciones, y situar el pastoralismo en la agenda internacional como una respuesta clave frente a retos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Uno de estos encuentros es el Summer School for Young Pastoralists, celebrado en Kirguistán y organizado por la International Land Coalition (ILC), la FAO, la National Land Coalition de Kirguistán y otras entidades locales. Durante una semana, jóvenes pastorxs de diferentes partes del mundo hemos intercambiado experiencias y reflexionado conjuntamente sobre el futuro del pastoralismo.

Foto de lxs participantes del Summer School, con representantes del Gobierno de la República de Kirguistán, la FAO, la ILC, gestorxs de pastos, investigadorxs y pastorxs.
¿Qué es la ‘Summer School for Young Pastoralists’?
Entre el 12 y el 18 de julio, casi 30 jóvenes pastorxs procedentes de África, Asia y Europa, junto con participantes de Kirguistán, nos reunimos en una experiencia inmersiva para compartir conocimientos, conocer distintas realidades pastoriles y construir propuestas conjuntas. Esta Escuela de Verano forma parte del programa internacional Interregional School for Young Pastoralists, impulsado por la ILC, que reúne a jóvenes de diferentes partes del mundo para fortalecer sus capacidades como agentes de cambio.
Ahora bien, ¿por qué son necesarios espacios como este? Como nos dijo un representante de la FAO: «the future of pastoralism will be led by today’s youth» (el futuro del pastoralismo será liderado por la juventud de hoy). Es decir, futuro del pastoralismo requiere que las personas jóvenes podamos participar en las decisiones que afectan a nuestros territorios y formas de vida. Sin embargo, seguimos estando infrarrepresentadas en muchos de esos espacios. Por ello, una parte importante del programa está dedicada a desarrollar habilidades de liderazgo e incidencia política.
¿Qué hemos aprendido?
Nuestro recorrido nos llevó desde la capital, Bishkek, hasta los jailoo (pastos de verano) de Son-Kul y Suusamyr, para terminar en el lago Issyk-Kul. A lo largo del camino tuvimos la oportunidad de conocer de cerca la cultura Kyrgyz, la hospitalidad de sus gentes, la belleza de sus paisajes y la riqueza de su gastronomía. Pero el objetivo del viaje iba mucho más allá de conocer Kirguistán. Por ejemplo, en los jailoo aprendimos cómo evalúan y monitorizan los pastizales para garantizar su uso sostenible. Esta labor se lleva a cabo, entre otras, gracias a la implicación de jóvenes locales (a través de un programa piloto de capacitación de la FAO), y con el uso de tecnologías innovadoras como los drones y software libre (Open Foris).
Por otro lado, a través de nuestras visitas de campo a distintas comunidades pastoriles conocimos experiencias locales de transformación de productos lácticos, como el kymyz, el kurut, el sary may y el kaïmak. Además, tuvimos la oportunidad de hablar directamente con lxs pastorxs y representantes institucionales sobre cómo se gestionan los pastos y cómo se toman decisiones conjuntamente. Estas conversaciones nos permitieron comprender mejor los retos y oportunidades actuales del pastoralismo en Kirguistán, así como compararlo con nuestras propias realidades y descubrir todo lo que tenemos en común, pese a vivir en contextos tan distintos.


Fotos de las visitas de campo
Mas allá de estos aprendizajes interculturales, la Escuela de Verano también tenía como objetivo fortalecer nuestras capacidades de liderazgo como jóvenes pastorxs. Para ello, participamos en varios talleres facilitados por Joachim Schwarz de la Civil Society Academy. Reflexionamos sobre cómo ejercer un liderazgo verdaderamente inclusivo, cómo trabajar colectivamente, y de qué manera podemos impulsar cambios positivos en nuestras comunidades. Porque mantener vivo al pastoralismo también implica saber representarlo y defenderlo en aquellos espacios donde se decide sobre su futuro.
Todos los intercambios de experiencias también dieron continuidad a un proceso iniciado hace dos años, en el que jóvenes pastorxs de diferentes partes del mundo se han unido para construir colectivamente propuestas políticas, como la Declaración Global de Jóvenes Pastores y la Declaración de Kobebe. A partir de estos trabajos previos, en Kirguistán identificamos prioridades compartidas por nuestras comunidades pastoriles y elaboramos un documento con mensajes clave que será presentado en la COP17, que se celebrará próximamente en Mongolia.
Conclusiones
En las muchas conversaciones que compartimos esos días, en las largas horas de carretera entre montañas, en las comidas caseras en las yurtas, o charlando con compañerxs de diferentes continentes, acabamos dándonos cuenta de algo esencial. A pesar de la enorme diversidad de sistemas pastoriles que existen en el mundo, desde las montañas y altiplanos de Asia Central hasta la dehesa ibérica o las sábanas africanas, compartimos muchos de los mismos retos y sueños. Retos que van desde el cambio climático hasta el abandono rural y nuestra escasa inclusión en los espacios de decisión. Y sueños como ver el pastoralismo reconocido y valorado por todo lo que aporta a nuestras sociedades y ecosistemas, o que nosotrxs y las nuevas generaciones podamos seguir viviendo dignamente de esta forma de vida.
Precisamente por ello, encuentros como esta Escuela de Verano son tan valiosos. No solo nos permiten aprender de otras experiencias, sino que nos permiten crear amistades, colaboraciones y una red internacional que seguirá creciendo mucho después de que regresemos a casa. Porque el futuro del pastoralismo no se construye de manera aislada, sino tejiendo alianzas y colaboraciones entre territorios.
He vuelto de Kirguistán con una sensación muy esperanzadora. Esa esperanza nace de haber conocido a muchxs jóvenes que, desde contextos muy distintos, trabajan cada día para mantener vivo el pastoralismo. De esta experiencia me llevo la convicción de que el pastoralismo sí tiene futuro y de que ese futuro se está construyendo colectivamente desde todos los rincones del mundo. Ahora el reto es seguir fortaleciendo esa red, hacer que nuestras voces lleguen más lejos, y conseguir que nuestro compromiso como jóvenes pastorxs encuentre el reconocimiento y el apoyo que se merece.
Biografía y agradecimientos
Isabeau Ottolini es doctora en Sociología (UOC), alumna de la actual edición de la Escola de Pastors i Pastores de Catalunya, colaboradora de Iniciativa Comunales, y miembro de asociaciones de custodia y defensa del territorio como Pego Viu y Recartografías.
Como persona joven, mujer y pastora, agradezco profundamente a Iniciativa Comunales y a la International Land Coalition por la oportunidad transformadora de haber formado parte de esta experiencia de intercambio, aprendizaje y crecimiento. Ha sido un privilegio representar a España y seguir tejiendo redes internacionales para defender el presente y el futuro del pastoreo.
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